LA MUJER QUE BOTA FUEGO... SE QUEMA
- FemiBlogs FeminUN
- 27 mar 2021
- 6 min de lectura
El presente artículo no refleja las opiniones del grupo estudiantil FeminUN, sino de sus respectivos autores.
"Te volveré una muñequita, tendrás escoltas,
camionetas y hasta piscinas
(...)
yo quiero ser hembra
que se tropiece cuando voy por la cera"
(Canción "Dame tu amor" de Bomba Estéreo)
Uno de los propósitos bases del modelo patriarcal es disciplinar los cuerpos de las mujeres en dos funciones únicas: para la reproducción o para la disponibilidad sexual. Para lograr este perverso objetivo, la sociedad ha asignado roles violentos y estereotipados de las mujeres (desde el binarismo), reduciéndolas únicamente a lo biológico y sexual. Estas construcciones, han validado históricamente la sexualización del cuerpo de mujeres y niñas en las sociedades, lo que se ha reflejado en las grandes industrias mediáticas que buscan perpetuar a través de distintas herramientas la objetivización de lo femenino. Una muestra clara de esto, es la industria del cine y la televisión, que por medio de retratos predominantes de las mujeres con relación a sus cuerpos, las minimiza y reduce a objetos para la complacencia de los espectadores. Este escenario social que se refleja en los medios, desvirtúa el valor real de las mujeres en la construcción de una sociedad distinta, que les entregue mayor voz y más historias que no se limiten únicamente a sus cuerpos.
De esta forma, de la mano de los crecientes movimientos y cuestionamientos feministas, en búsqueda de fortalecer los procesos de reivindicación hacia la transformación de la cultura; el presente artículo pretende hacer una revisión del fenómeno de la sexualización del cuerpo de las mujeres y niñas en la sociedad, y por ende dentro de industrias del cine y la televisión, reconociendo el trasfondo, y peligro que representa en la vida de las mujeres.
En primer lugar, es necesario desarrollar una breve exploración académica, que permita contextualizar el fenómeno de la sexualización de los cuerpos femeninos dentro del análisis histórico y sociológico e identificar a qué demandas sociales y culturales ha respondido este hecho a lo largo del tiempo. El estudio sobre la sexualización del cuerpo femenino, tiene lugar con las feministas y académicas del siglo XX, que se caracterizaron por realizar fuertes críticas a la sociedad de la época. Estas se desarrollaron principalmente en función de la Revolución Sexual de los 60’s, en la cual identificaron grandes incoherencias e hipocresías con respecto al rol de la mujer y la liberación sexual; observaron que mientras se quebrantan los códigos e instituciones morales existentes sobre las conductas sexuales de la modernidad, realmente el uso de la sexualidad libremente sólo seguía siendo posible para los varones, mientras para las mujeres solo significaba una liberación condicional: tener disponibilidad sexual para complacer a los hombres, pero no para sí mismas (Cobo Bedia, 2015).
Con esto en mente, es necesario entender las raíces antiguas de este fenómeno. La sexualización del cuerpo femenino, ha estado fuertemente ligado a en la historia con el determinismo biológico y sexual, reduciéndolas a “el deber ser” como lo idealizado, y “el ser” como lo juzgado. Por ejemplo, en la edad media los cánones femeninos estaban enmarcados en dos posibilidades: la tentación y el demonio (Eva) o la pureza y la redención (María); de la misma forma en el Romanticismo, a través del surrealismo, se vuelve a esta dualidad de las mujeres como ingenuas, pero peligrosas y atractivas (Cabra, 2014). Así, mientras los hombres eran definidos como sujetos racionales y de cultura, las mujeres fueron heterodesignadas como seres sexuales con objeto de procreación.
En este sentido, es válido establecer que el fenómeno de sexualización del cuerpo femenino, no solo tiene una conexión profunda con las estructuras simbólicas que reducen a las mujeres a la biología y sexo, para justificar su subordinación; sino que además parte de la dicotomía de “la Santa y la Puta”, estableciendo que las mujeres deben cumplir con exigencias sociales y morales de pureza y reproducción. Justamente en esta dualidad se encuentra la sexualización de las mujeres, el punto medio en que las mujeres se convierten en objeto de complacencia para los hombres (lo que deben ser), y al mismo tiempo es juzgado su ser sexual (Cabra, 2014). Este fenómeno social parece adaptable a todos los quiebres morales de la sociedad, y además sigue reproduciéndose por medio de discursos y representaciones que buscan mantener los modelos normativos en las niñas y mujeres. En consiguiente, es fundamental revisar cómo esta sexualización sigue presente en nuestras sociedades, y también ha permeado en las industrias mediáticas y culturales.
En este orden de ideas, la sociedad contemporánea continúa repitiendo patrones violentos que encasillan a la mujer en lo que “debería ser”, y a la vez la reducen a complacer en cuerpo y comportamiento a los hombres. Por ende, se ha terminado sexualizando el cuerpo de las mujeres, desde su apariencia, y también criticandolas si rompen el paradigma establecido, aún cosificando e hipersexualizando a las mujeres. Sin embargo, en este punto de análisis, hay que estudiar que esta realidad no solo se ha seguido reflejando en los espacios culturales. Además, la industria mediática reciente, desde su auge en el siglo XX, se ha convertido en perpetuador de la cosificación y dominación sobre el cuerpo de las mujeres, por ejemplo, a través de escenarios como el cine y la televisión.
En estas plataformas, a pesar de la evolución social, y el fortalecimiento de movimientos en defensa de los derechos de las mujeres, aún persiste la visualización del cuerpo femenino como producto para el consumo de los hombres. Por esto, no solo se ha continuado manteniendo estereotipos sobre las mujeres y sus cuerpos, sino que además han convertido a estos estereotipos en referentes únicos y prejuicios cargados de odio, no solo sexistas, sino también racistas, estableciendo cómo debe verse una mujer si es indígena, afrodescendiente, asiática, latina, etc (Cabra, 2014). En consecuencia, recientes estudios y análisis demuestran que la presión y exigencia social sobre las mujeres es cada vez mayor, al mantenerse obligadas cumplir a expectativas prácticamente imposibles. De tal modo, la autoestima, la autopercepción y el valor interno que las mujeres se dan, son constantemente saboteadas, reflejando el odio y presión externa sobre sí mismas.
De esta manera, es posible identificar que en la actualidad, la sexualización de la mujer se ha desarrollado indudablemente y en cierta medida a través de la industria del cine y televisión (Ver Ejemplos en Contenido audiovisual). Sin embargo, este fenómenos es mucho más amplio en sus afectaciones, debido a que las niñas no solo también han sido vistas desde la sexualización en las sociedades y medios, sino que además les genera problemas particulares que deben visibilizarse.
Son cada vez más los estudios sobre cómo la sexualización afecta a los niños, niñas, niñes y adolescentes. Esto está relacionado con su rol activo en los medios digitales y de la comunicación, ya que ha generado manifestaciones de contenido sexual en la infancia. En respuesta a esto se ha desarrollado el movimiento en contra del abuso sexual infantil (Gonzalez, 2019), el cual ha provocado que se comience a plantear la diferencia de la sexualidad infantil, una etapa descubrimiento, de la sexualidad adulta como la sexualidad plena (Herman, p.105 2000, como se citó en González 2019), debido a que culturalmente existe una tendencia a pensar que la expresión sexual de los niños coincide con la esperada de los adultos.
En este marco de pensamiento, tiene lugar la hipersexualizacion del cuerpo de las niñas, entendido como la acción de implantar y fomentar en las niñas conductas que se consideran socialmente propias para las adultas, con el fin que cumplan con el estereotipo de mujer profundamente impuesto en el entorno.
El cine y la televisión han sido indiscutiblemente parte de la normalización de prácticas que enmarcan esta situación, desde el obligar a las niñas a usar ropa más ceñida o con siluetas que demarcan sus partes del cuerpo (senos, glúteos, etc.), hasta motivarlas a conseguir pareja, o a que siempre deban estar arregladas (Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, Gobierno mexicano). Lo grave del asusto, es que la consecuencia de este tipo sexualización, tal como indica Pilar González en su trabajo sobre la erotización infantil, es que “se pone a la violencia sexual hacia niños y niñas como una atrocidad al límite de lo imaginable”, porque ya existen referentes de ver esas niñas como mujeres adultas. También representa un problema a largo plazo porque toda actividad de autodescubrimiento sexual de las niñas se considera como un tabú sexual, porque no se logran ver como procesos naturales, sino incitaciones sexuadas (un ejemplo puede ser la masturbación) (2019).
Finalmente, según los elementos planteados, es posible concluir que el fenómeno de la sexualización de los cuerpos femeninos es un resultado histórico de ideas violentas en contra de la mujer, y que se escuda en una liberación falsa para complacer a los referentes masculinos, mientras sigue replicando estereotipos y prejuicios. De la misma manera, es clave recordar el papel de la televisión y el cine dentro de esta problemática, debido a que en nuestra realidad han continuado perpetrando comportamientos y normalizando ideas agresivas para el desarrollo individual de la mujer como el de las niñas. Si queremos cambiar el mundo en el que vivimos, hasta el patriarcado en las pantallas se tiene que caer.
TIENE TODO EL DERECHO SOBRE TI.
Referencias
González, P. (2019). Erotización infantil y gramáticas afectivas: discursos sobre la infancia en la era 2.0 en Argentina. Sexualidad, Salud y Sociedad - Revista Latinoamericana, (31), 101-118. https://pdfs.semanticscholar.org/0025/82d6ec5d60e12880926711c0701647ae9b6a.pdf
Cobo, R. (2015). El cuerpo de las mujeres y la sobrecarga de sexualidad. Investigaciones Feministas, 6, 7-19. https://doi.org/10.5209/rev_INFE.2015.v6.51376
Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. (2021). ¿Cómo afecta la hipersexualización a niñas, niños y adolescentes? https://www.gob.mx/sipinna/es/articulos/como-afecta-la-hipersexualizacion-a-ninas-ninos-y-adolescentes?idiom=es
García, M. (2014). Construcciones sociales, ética mínima y prejuicios: el cuerpo de la mujer en la modernidad. Revista de Derecho Público, (32), 1-10.
Cabra, A. (2014). La representación de la belleza femenina en las películas: perras y chicas pesadas. (Trabajo de grado, Pontificia Universidad Javeriana). https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/10554/14719/CabraHernandezAdrianaPaola2014.pdf
Escrito por:
Isabella Palacio De La Cruz
Valentina Montes Osorio
Lehna Rincón González
Valeria Areiza Gamarra





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