La sexualidad femenina desde sus mitos y tabúes
- FemiBlogs FeminUN
- 1 may 2021
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El presente artículo no refleja las opiniones del grupo estudiantil FeminUN, sino de sus respectivos autores
Las mujeres no se masturban. El orgasmo sólo se alcanza a través de la penetración. Toda mujer nace con himen, y la ruptura de éste marca la pérdida de su virginidad. Los anteriores son conceptos erróneos, pero comúnmente aceptados, acerca de la sexualidad femenina. Desde la antigüedad, se le han impuesto roles a cada sexo, y junto a esto, han surgido diferentes mitos y tabúes en torno al sexo.

En gran parte del mundo, las mujeres son asociadas con el cariño, la pasividad y la maternidad, y por lo tanto, tales características y expectativas marcan sus crianzas y futuros. Teniendo en cuenta esto, un artículo publicado por la Revista Cubana de Medicina General Integral detalla las consecuencias de estas tradiciones.
A las mujeres se les lastra el autoestima y el autoerotismo, pues no le es permitido manifestar sus deseos, pasiones y necesidades sexuales. Se niegan para ella los espacios públicos porque es de la casa. Se le prepara desde niña para la maternidad (su función principal como sexo), y se le enseña que debe ser buena madre, esposa fiel monogámica, cariñosa, dulce, comprensiva, no se le estimula el disfrute de la sexualidad, se limita la expresión de su conducta sexual, en fin, se le prepara para satisfacer y atender necesidades de otros (González Labrador et al., 2002).
Como se puede evidenciar en el fragmento anterior, muchos de estos mitos y tabúes solo dificultan la expresión de la sexualidad femenina, además de inhibir el placer de la mujer. Esto, es resultado de que “la sexualidad se encuentra regida por la construcción social, misma que establece lo que es el sexo, lo que debería ser y lo que podría ser” (Weeks, 1999 como se citó en Acevedo, 2015, p. 12). A continuación, se explicarán ciertas ideas falsas que han limitado sexualmente a las mujeres:
“Mujer es igual a madre (primera y suprema aspiración femenina)” (González Labrador et al., 2002). Por lo cual, se ha establecido en el pensamiento colectivo que entre los objetivos a los que debe aspirar la mujer son a ejercer la maternidad. Sin tener en cuenta, que esta no ha de ser su única aspiración. Las mujeres también buscamos otras cosas en la vida, o simplemente no se busca ser madres, entre aquellas otras cosas también está satisfacer nuestro deseo sexual, pero no necesariamente en busca de tener un hijo.
“El amor femenino debe ser romántico” (González Labrador et al., 2002). Por lo cual, se le reprime a la mujer que su interés no sea tener una relación, sino simplemente estar con alguien más sin compromisos. Así como se le mira desde una perspectiva negativa que el interés de ella esté encaminado a sólo tener un encuentro sexual con alguien más. Además, las críticas por parte de la sociedad también tienden a girar en torno a la cantidad de hombres con los que han estado las mujeres. Lo cual es un limitante para satisfacer sus deseos sexuales, al tener como barrera las críticas sociales a las que pueda dar lugar si está con varios hombres.
La mujer, “debe tener una pasividad erótica (no debe tomar nunca ella la iniciativa, parte activa en los lances amorosos)” (González Labrador et al., 2002). Se ha formado alrededor de la mujer toda una imagen de poder ser dominada en todas las esferas de su vida. De modo que, en la esfera de lo sexual no es la excepción, ya que, a partir del retrato de ella como una figura sometida, se espera que sólo acceda a lo que el otro busca. Lo cual da lugar, a que no haya una satisfacción sexual plena para la mujer, tras tener que verse reflejada en la pasividad, pensando en el deseo del otro, sobre sus deseos sexuales.
La mujer debe llegar “virgen al matrimonio”. En la dinámica histórica marcada en torno al sexo femenino ha dado lugar a que precisamente la expresión de la sexualidad femenina se vea cohibida. Lo cual ha devenido en parte por la moralidad religiosa, como la judeo cristiana (católica), en la cual no es bien visto que la mujer pueda perder “la virginidad” antes de contraer matrimonio. Dado que, “la virginidad ha sido concebida por la iglesia católica como un aspecto que debe ser valorado por la mujer” (Acevedo, 2015, p. 3). Sin embargo, la asimilación de la virginidad está relacionada con, “la introducción del pene en la vagina por primera vez (...), pero esta definición deja de lado a muchas personas y tipos de sexo” (Planned Parenthood, s. f.). Además, se cree que la virginidad se pierde precisamente por la ruptura del himen, pero “lo cierto es que este tejido es muy frágil y delgado y su rotura se puede deber a la realización de actividades físicas, como montar a caballo, a introducir o sacar tampones o con la masturbación” (Cuidate Plus, 2015). Así como, “hay mujeres que nacen sin himen” (Prada V., 2017), por lo cual no es determinante para definir si se es “virgen” o no.
Las mujeres no se masturban. Entre las mismas mujeres, se ha configurado la idea de que ellas no se masturban o no deberían. Debido en parte a la falta de información sobre el placer femenino. Así como que evitan hacerlo porque consideran que ello las volverá sucias, sea porque no está bien ante su religión, o porque piensan que la sociedad las criticará al respecto. Tal como nos lo permite evidenciar un testimonio anónimo de una mujer, quien expresó que “antes de poder tener información sexual por mi cuenta, cada vez que tenía tiempo a solas, me cuestionaba mucho que pudiera hacer aquello que me generaba satisfacción, y me preguntaba si mis amigas también lo hacían, pero me daba pena preguntarles. Al final terminaba masturbándome, pero sintiéndome mal, porque consideraba que no era pulcro”.
“Miedo a la desfloración por la posible brusquedad del primer coito” (González Labrador et al., 2002). Se ha replicado en el pensamiento de las mujeres, que la primera vez que tengan relaciones sexuales, les causará mucho dolor. Sin embargo, estudios dan cuenta que, “la primera vez que tienes sexo vaginal puede doler, sentirse bien, o ambos” (Planned Parenthood, s. f.).
Estas y algunas otras frases son apenas una pequeña muestra de las limitaciones en cuanto a la autonomía de las mujeres, que día a día deben soportar la idea de encajar socialmente con personas que viven en discrepancia con la percepción que una fémina sea más que un objeto para moldear desde sus primeros días de vida. Estas mujeres, además se interponen en el camino de aquellas que tratan de construir una identidad saliéndose del dogma, que sutil y casi de manera imperceptible ha mantenido declinando la posición de poder y ha contribuido al retroceso cultural del avance paulatino que ha ido logrando la mujer en términos de liberalización, tanto legislativa como canónicamente.
Es por esto, por lo que ser partícipes de este tipo de ideas nos hace cómplices de criterios que siguen atando a la mujer, que siguen impidiéndole ser totalmente libre. No resulta en absoluto justo que, por desconocimiento de los temas aquí planteados o tabúes que pasan de generación en generación, la mujer aún en la actualidad se siga viendo obligada a amoldarse a una serie de ideas con las que no se siente identificada, o peor aún, que se le atribuyen sólo por el hecho de ser mujer. Cada mujer, sin excepción, tiene derecho a ser de la forma en la que desee en cuanto a su sexualidad; abiertamente interesadas en el sexo, explorando su sexualidad para descubrir qué les gusta, atendiendo sus necesidades sexuales.
Al final del día, no tienen por qué acoplarse a ningún molde, ellas pueden crear su propio molde, en el cual deciden el tipo de mujer que desean ser, de las apasionadas, de las tranquilas, de las cariñosas, de las que inspiran, pero siendo ellas mismas, nunca menos. Por último, esto es un llamado a todos aquellos que tienen la oportunidad de cambiar su entorno, siendo parte de la transformación sociocultural en pro de mejorar las condiciones para las féminas que desgraciadamente carecen de una posición circunstancial que les permita entrar en el hermoso camino del autodescubrimiento e independencia y dejar de lado todas estas prohibiciones que solo les limita a tener una vida plena y sexualmente placentera.
Referencias
Acevedo, K. (2015). La influencia de la reglamentación religiosa y las formas de resistencia en el constructo de virginidad en la mujer mexicana. Recuperado de http://ri.uaemex.mx/bitstream/handle/20.500.11799/66261/La%20influencia%20de%20la%20reglamentaci%C3%B3n%20religiosa%20y%20las%20formas%20de%20resistencia%20en%20el%20constructo%20de%20virginidad%20en%20la%20mujer%20mexic.pdf?sequence=3&isAllowed=y
Cuidate Plus. (2015, 29 octubre). Himen. CuidatePlus. Recuperado de https://cuidateplus.marca.com/sexualidad/diccionario/himen.html#:%7E:text=Aunque%20la%20rotura%20del%20himen,tampones%20o%20con%20la%20masturbaci%C3%B3n.
González Labrador, I., Miyar Pieiga, E., y González Salvat, R. (2002). Mitos y tabúes en la sexualidad humana. Revista Cubana de Medicina General Integral, 18(3), 226-229. Recuperado de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252002000300012
Planned Parenthood. (s. f.). ¿Qué es la Virginidad y el Himen? Planned Parenthood. Recuperado de https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/para-adolescentes/sexo/virginidad
Prada, V. (2017, 9 noviembre). El himen, ¿qué es? ¿cuáles son sus funciones y características? Gynenova. https://www.gynenova.com/el-himen/
Escrito por:
María Camila Algarin Carballo
Samanta de Salac Betin Contreras
Andrea Valentina Guerra Manjarrez
María Claudia Maya Bayona





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