top of page

El negocio de la tristeza: el término “sad girls” en la industria musical.

  • Foto del escritor: FemiBlogs FeminUN
    FemiBlogs FeminUN
  • 21 abr 2023
  • 7 min de lectura

Por : Valentina Ortega y Adriana Peña




*El presente artículo no refleja las opiniones del grupo estudiantil FeminUN, sino las de sus respectivas autorxs*


Spotify creó hace dos semanas una lista de reproducción pública llamada «sad girl starter pack», -sin mayúsculas, claro, para que se viera más alternativo y cool a su audiencia- en la cual resaltan artistas mainstream como Lana del Rey, Phoebe Bridgers, Billie Eillish, Mitski, Fiona Apple, Lorde, entre otras.



Sin embargo, si bien puede alegarse que dicha etiqueta musical no es más que una simple estrategia de marketing, también es cierto que el término «sad girl» resulta ser reduccionista por trivializar la música escrita por mujeres, sugiriendo que es sólo una expresión de tristeza, y no una compleja elaboración de expresión artística.

Este fenómeno, aunque lo parezca, no pertenece inherentemente a la modernidad; siempre ha habido características que muchas personas han considerado como «masculinas» o «femeninas» y estas diferenciaciones se han utilizado para representar diferentes personajes en la música, ya sea con el estado de ánimo, el estilo de una pieza o un personaje real que está en el escenario (Edvenson, 2017). Esta idea apareció por primera vez en la Grecia clásica, donde Platón discutió «la estética musical y la diferencia sexual» al advertir a los hombres no escribieran música que expresara dolor para no parecer femeninos y débiles. En ese contexto, la etiqueta advertida no solo pretende catalogar las vivencias de mujeres en meros relatos tristes, sino que, una vez su música, o incluso, su propia persona, es calificada como «sad girl», la industria las mercantiliza como tal y se les empieza a exigir a que continúen publicando sencillos o álbumes donde expresen tal emoción. La anterior situación, en el presente sistema patriarcal y misógino, no es otra cosa que una forma de crueldad.


Precisamente, el lead single «Working For The Knife» del sexto álbum de la cantante japonesa-americana Mitski, una de las pocas mujeres racializadas bajo esta etiqueta, sugiere hacer alusión al respecto. En la canción expresa sus lamentaciones por expectativas incumplidas sobre varios sueños abandonados al encontrarse atrapada en un sistema -que podría interpretarse ser la industria musical- en el que trabaja bajo un cuchillo, una figura que actúa, metafóricamente, como una fuerza coercitiva. Mitski termina de describir esta noción de vida en el último verso de manera trágica: «I start the day lying and end with the truth / That I'm dying for the knife». Si bien su música es su trabajo, las cosas sobre las que escribe son el cuchillo. Mitski, como otras artistas, no son personas inherentemente míseras y melancólicas, sino que, en un intento por continuar con su carrera, son condenadas a que siga siendo su realidad. De esta manera, llega un punto en el que pareciera que las mujeres artistas no pudieran escapar de aquella versión ˈoscuraˈ, como si se le condicionara su éxito a la constante exposición del trauma femenino. Al respecto, Lucy Dacus, una de las tres artistas del grupo «Boygenius», conformado por Phoebe Bridgers y Julien Baker, se pronunció sobre esta problemática en sus redes sociales:

«La tristeza puede ser significativa, pero tengo una espina clavada con el género "sad girl indie", no con la música que se etiqueta como tal, sino con la clasificación, la mercantilización y la perpetua expectativa del dolor de las mujeres, además no creo que mis canciones sean tristes, de todos modos, buenos días»



Varias artistas, en un intento por cambiar la narrativa de «sad girl» impuesta sobre ellas, han cambiado los ritmos de sus canciones apostándole a un nuevo horizonte más optimista influenciado también por su crecimiento personal. No obstante, el recibimiento de estos nuevos álbumes no fue tan aclamado como sus anteriores tanto por parte de la crítica como de sus propios fanáticos. Este escenario se ilustra con Lorde especialmente con el salto de «Melodrama» (2017) a «Solar Power» (2021). Hubo una tibia recepción de este último pues por muchos fue considerado su material más débil y suave hasta el momento al, aparentemente, no cumplir las expectativas que había dejado con su anterior álbum. Claramente, dicha ˈexpectativaˈ no es más que la condena a la etiqueta «sad girl», alcontinuar siendo un artista torturado, como si una vida más plena fuera una traición a su carrera. Sin embargo, la cantante en una entrevista con Variety describe a «Solar Power» como desafiante hacia la forma en que nosotros, como oyentes, hemos llegado a combinar la miseria con la credibilidad. «De hecho, creo que el optimismo es genial», dice la cantante. «No le envidio a nadie lo que quiere de mí, pero como alguien que ha hecho ambas cosas, la luminosidad es mucho más difícil de lograr que la oscuridad». Por tal razón, en la canción «The Path» Lorde nos recuerda en sus versos que es el sol -la luz- el que nos mostrará el camino. Un mensaje de ruptura al pasado y tan esperanzador sobre el arduo proceso de sentirse mejor y encontrar la tan buscada felicidad que no fue menospreciado por la industria, los críticos de ésta y algunos seguidores pues se separaba de la caja de «sad girl».


Dicha ruptura puede evidenciarse incluso realizando un contraste con la portada y art-style de ambos álbumes. En «Melodrama» vemos a Lorde en su cama sumida en la oscuridad, hay luz, puede verla, pero no se involucra en ella. En cambio, en «Solar Power» el sol se ha apoderado de ella, la vemos en movimiento, ya no está asfixiada y sometida por el azul, sino bañada en amarillo, un color alusivo a la felicidad, y es dueña de él. De esta manera, según el New York Times, este álbum es lo que ocurre cuando una estrella del pop burla al sistema, se desvía de sus extrañas exigencias, deja de intentar hacer éxitos y decide susurrar a sus seguidores más devotos cómo lo logró (Coscarelli, 2021).


Algo similar ha sido presenciado en la discografía de Taylor Swift, una de las más grandes artistas del siglo XXI. Si bien ella no ha sido calificada totalmente dentro de la categoría de «sad girl», su lírica tiende a asociarse con el subgénero y temática de «break-up songs» ya que a lo largo de su carrera se le ha visto como la artista que escribe canciones sobre sus exes por la cual ha sido ampliamente juzgada. «Cuando tenía 23 años, la gente me reducía haciendo diapositivas sobre mi vida amorosa e incluso ponían personas con las que me senté una vez en una fiesta y simplemente decidían que mi composición de canciones era un truco en vez de una habilidad» expresó Swift en una entrevista para Apple Music’s Beats. No obstante, dichas críticas -que también tienen un ángulo sexista pues no se escuchan ser dichas tan seguido hacía artistas masculinos- se detuvieron, en gran parte, con el lanzamiento de su séptimo álbum «Lover» (2019), inspirado en su pareja más duradera, el actor Joe Alwyn, sobre el cual destacan canciones pop como «London Boy» y «Daylight».


Aunque tal álbum fue una oda al concepto del amor en todas sus fases y complejidades, suele ser de los menos apreciados en comparación a sus otros proyectos debido a su up-beat ritmo y art-style: arcoíris, colores pasteles y confeti. Al respecto, Taylor Swift en una sesión de Tiny Desk Concert mencionó una pregunta que recibía por parte de la prensa, la cual señaló que tenía el potencial de deteriorar su salud mental: «¿Qué harás si llegas a ser feliz? ¿Sobre qué escribirás? ¿Nunca serás capaz de volver a escribir una canción? Me iba a casa y pensaba, ¿qué pasaría si alguna vez fuera feliz? ¿Dejaría de ser capaz de hacer lo que más me gusta en el mundo?». Se evidencia entonces una presión que enfrentan estas artistas para crear música triste y oscura para mantener su autenticidad. Una imposición que es limitante y contribuye a la idea errónea de que el sufrimiento es un requisito inamovible para continuar siendo un artista talentoso. Por tal razón, el término «sad girl» es especialmente problemático porque sugiere que las mujeres artistas solo pueden crear música introspectiva o valiosa si es tristes o melancólicas, sugiriendo que su trabajo artístico está determinado por su estado de ánimo en lugar de por su talento. Y si, al contrario, osan realizar música con ritmos más alegres caen en la supuesta frivolidad y superficialidad del género pop; temática merecedora de todo un análisis.



Así pues, parece, aunque no es sorpresa, que las mujeres se encuentran en una encrucijada imposible impuesta por el sistema. Nos asalta entonces imperiosa duda de ¿Cómo escribir música de manera honesta y vulnerable, sin caer en etiquetas que reducen las habilidades artísticas, si quienes exploran nuevas direcciones en su música, a menudo enfrentan una recepción poco acalorada de sus fanáticos y críticos que esperan más de la misma condena del artista torturado? Al respecto, y raíz de la pérdida de músicos de renombre por suicidio o adicción es pertinente reflexionar y, sobre todo, celebrar cuando los artistas escriben desde un lugar más positivo, dado que muchos no llegan a llegar a ese punto. El estigma de que la música debe ser dolorosa para ser considerada auténtica es una falacia que ha limitado la creatividad y la expresión artística de muchas mujeres en la industria. La mercantilización del dolor femenino y esa perpetuación de reducir las creaciones de las mujeres a sólo una emoción es deshumanizante pues la creatividad y valor no depende exclusivamente del sufrimiento pues la música puede ser igual de auténtica y emocionante cuando es compuesta desde la felicidad. Si bien algunos pueden sostener que dicha música carece del mismo impacto emocional, lo cierto es que se trata de un perjuicio injusto pues existe un lugar más allá del dolor que también merece ser explorado y es hora de reconocer que componer desde allí es igualmente valioso y digno de admiración.


Referencias


Ali, R. (2019). «'A trick rather than a skill': Taylor Swift says success is judged differently for women». USA Today. Recuperado de: https://www.usatoday.com/story/entertainment/music/2019/10/30/taylor-swift-her-success-reduced-a-trick-rather-than-skill/4100754002/


Bate, E. (2019). «Taylor Swift Explained Why She Wrote Breakup Songs For The "Lover" Album». Buzzfeed. Recuperado de https://www.buzzfeed.com/eleanorbate/taylor-swift-npr-tiny-desk-concert


Wass, M. Shafer, E. (2021). «How Lorde Eclipsed Expectations and Made Nature Her Muse on “Solar Power”». Variety. Recuperado de: https://variety.com/2021/music/features/lorde-solar-power-climate-change-melodrama-1235074944/amp/


Coscarelli, J. (2021). «Lorde cumplió con su tarea. Ahora se dedica a vivir». New York Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/es/2021/08/21/espanol/lorde-solar-power.html


Edvenson, A. (2017). «Gender and music: can we hear a difference between female and male composers and performers?» Honors Program Theses. 275. Recuperado de https://scholarworks.uni.edu/hpt/275


Geisel, N. (2021). «Stop Expecting “Sad Indie Girls” to Be Sad All the Time». Lithium Magazine. Recuperado de: https://lithiumagazine.com/2021/04/02/stop-expecting-sad-indie-girls-to-be-sad-all-the-time/





Comentarios


DON'T MISS ANYTHING FROM US.

Thanks for submitting!

FOLLOW US ELSEWHERE

WhatsApp Image 2022-09-18 at 7.44.27 PM (1).jpeg
  • Instagram
Vuelve pronto
Una vez que se publiquen entradas, las verás aquí.
bottom of page