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Futbol femenino colombiano: Análisis sobre un camino lleno de barreras y desigualdad

  • Foto del escritor: FemiBlogs FeminUN
    FemiBlogs FeminUN
  • 25 nov 2022
  • 5 min de lectura

Actualizado: 1 dic 2022

El presente artículo no refleja las opiniones del grupo estudiantil FeminUN, sino las de sus respectivas autoras.


Fuente: Ecosia


En aras de entender cómo ha evolucionado el rol de las mujeres en el marco de deportes como el fútbol, debemos comprender la raíz del por qué ha estado su camino lleno de tantos obstáculos. Inicialmente, es de destacar que a las mujeres se les relegó al papel de amas de casa y cuidadoras. En donde no se les veía en una posición de igualdad respecto a los hombres, ya que eran “frágiles”, debían ser sumisas, y “femeninas”. Dado que era este último quien estaba orientado a las labores de trabajo, a traer comida al hogar y quien tenía fuertes habilidades. Posteriormente, las mujeres en la medida en que avanzaba el tiempo alzaron la voz en busca de obtener la igualdad de derechos respecto a los hombres. En los deportes, tal como el fútbol o como muchos aficionados le llaman: “el deporte rey”, no ha sido la excepción de las múltiples barreras que han tenido que afrontar las mujeres por no creer que tienen las habilidades suficientes para jugarlo. Considerado desde sus inicios como un deporte masculino, porque en la sociedad no estaba contemplado que las mujeres corrieran, realizaran barridas, se tiraran para evitar un gol o simplemente sintieran tanta pasión por un deporte. De modo que, las mujeres en su lucha por ganar un espacio han tenido que esforzarse en contra de un sistema que existe para favorecer a los hombres en el deporte.


Podemos destacar la fecha a la que se remonta el origen del fútbol femenino, la cuales al año 1894, cuando “una mujer activista que defendía los derechos de la mujer y que utilizaba como seudónimo el nombre de Nettie Honeyball crea un equipo llamado “British Ladies’ Football Club (BLFC)” (Vargas M. & Nájar O., 2020, p. 338). En este sentido, se marcó un precedente en una época en la que para las mujeres estaba completamente denegado ese espacio. Sin embargo, lo paradójico es que a pesar de que han pasado muchos años desde entonces, hoy la sociedad sigue imponiendo que este debe ser jugado por los hombres a través de la inversión de dinero especialmente en el futbol masculino y la invisibilización

respecto al femenino (Vargas M. & Nájar O., 2020). Empero, tal como lo señalan María Vargas, y Olga Sánchez (2020), las jugadoras como en el caso colombiano, han logrado obtener victorias y han generado que sean más reconocidas no sólo en plano nacional sino también en el internacional. Por lo que, ese pensamiento excluyente, ha ido paulatinamente cambiando, ya que hoy en día vemos a unas mujeres que hacen todo o más de lo que haría un futbolista, así como sienten la misma pasión por el escudo y color que representan.


Pese a haber demostrado con mucho esfuerzo por parte de las jugadoras femeninas que merecen su lugar en el deporte, se ha “normalizado la discriminación y la inequidad de género, los salarios para las mujeres son menores, las deportistas son regularmente víctimas de acoso y abuso sexual y al denunciar son estigmatizadas, también han sido excluidas o señaladas por su orientación sexual” (Vargas M. & Nájar O., 2020, p. 340). Así como públicamente no se reconocen sus triunfos, y los acuerdos que celebran tienen estipulaciones que buscan imposibilitar que acudan a instancias judiciales a realizar denuncias por abusos (Vargas M. & Nájar O., 2020). Por un lado, podemos precisar que, en Colombia hay una brecha salarial entre la liga masculina y la femenina, ya que para los jugadores su remuneración oscila entre 4 millones de pesos a los 200 millones de pesos, mientras que para las jugadoras sus sueldos van entre 1´500.000 y 2.000.000 de pesos (El Empleo, 2022). Además, respecto a los abusos a los que han sido sometidas, está el caso de las jugadoras colombianas, quienes en el año 2018 denunciaron por abuso sexual “a los directores técnicos que hacían parte del equipo en el momento de las concentraciones previas al mundial de Uruguay” (Vargas M. & Nájar O., 2020, p. 340), y esto generó que fueran amenazadas con disminuciones en su salario o el que les dijeran que no harían parte de los partidos.


Por otro lado, en relación con la actividad reciente de las jugadoras podemos evidenciar como nuestra querida selección femenina colombiana en todas sus categorías derrochan pasión por los colores, especialmente las chicas de la selección en la categoría sub-17 hicieron una hazaña increíble, al clasificar a la final de la Copa del Mundo de Fútbol Femenino Sub-17, dejando el nombre de Colombia en alto, logrando lo que en la selección masculina sólo se puede seguir soñando. Pese a lo cual, no tuvieron el mismo reconocimiento, tal como lo reflejó el comentario realizado Ramón Jesurún, el máximo dirigente del fútbol colombiano, al señalar que “Los premios solo se dan a futbolistas profesionales, ellas son unas muchachas amateurs” (Semana, 2022). Aun así, este año millones de colombianos vimos la calidad de jugadoras que tenemos y se está abriendo paso para dar una mayor visibilidad al fútbol femenino.


Adicionalmente, exaltamos que de unos años para acá se ha visto cómo la revisa France Football, la cual es aquella que entrega el máximo premio individual en el fútbol masculino, es decir, el balón de oro, ha incluido una categoría en su gala, que es el balón de oro femenino. Este es un premio que no sólo resalta la GOAT, sino que también es un símbolo de esperanza para llegar a la igualdad en este deporte.


Finalmente, podemos concluir que el camino que han recorrido las jugadoras en aras de ganar un espacio que está estructurado para favorecer a los hombres como lo es el fútbol, ha requerido de mucho esfuerzo por parte de éstas. Pese a los múltiples estigmas que las han rodeado, han demostrado que cuentan con las habilidades suficientes para desempeñarlo, y por tanto, merecen el reconocimiento por su arduo trabajo. El cual se debe materializar a través de la visibilización de su participación en los diferentes partidos, publicidad en los medios, una mayor inversión en la liga femenina, y una igualdad salarial respecto a la remuneración que reciben a comparación con los jugadores. Adicionalmente, merecen espacios de juego seguros y respetuosos de sus derechos, que tomen acciones cuando estos se vean vulnerados.


Escrito por María Claudia Maya & Catalina Pizarro.


Referencias


El Empleo. (2022, 21 julio). ¿Cuánto ganan en promedio las futbolistas de la selección Colombia femenina? https://www.elempleo.com/co/noticias/noticias-laborales/cuanto-ganan-en-promedio-las-futbolistas-de-la-seleccion-colombia-femenina-6865


Semana. (2022, 22 octubre). “Solo a profesionales, ellas son amateur”: Jesurún enciende polémica sobre los premios a la Selección Colombia Femenina Sub-17. https://www.semana.com/deportes/articulo/solo-a-profesionales-ellas-son-amateur-jesurun-enciende-polemica-sobre-los-premios-a-la-seleccion-colombia-femenina-sub-17/202235/


Vargas M. & Nájar O. (2020, 18 noviembre). Women, soccer and inequity. Zenodo. https://zenodo.org/record/4278378


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