El feminismo debe ser interseccional o no será.
- FemiBlogs FeminUN
- 17 may 2025
- 3 min de lectura
Por: María Céspedes
No hay lucha feminista si no incluye todas las luchas a la que se enfrenta la mujer, no hay lucha feminista si no nombra a las mujeres lesbianas violentadas, si no exige justicia por las mujeres trans asesinadas, si no visibiliza a las bisexuales que el sistema y la sociedad insisten en borrar.
No hay lucha feminista si no es para todas, con todas y desde todas.
Por esto mismo, nace la importancia de conmemorar un día como el 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Porque el odio y la discriminación hacia las mujeres LBT no es un problema ajeno y distante a lo que se enfrenta el feminismo, esto es una de las tantas caras del mismo patriarcado que combatimos cada día.
Primero, encontramos las "violaciones correctivas", estas no son solo una muestra del desprecio hacia las mujeres lesbianas, sino un intento de castigar la autonomía femenina, de imponer una sexualidad obligatoria y sometida al deseo masculino. El patriarcado piensa que puede violentar y someter a la mujer para cumplir el rol que este espera de ella, se le trata como un simple objeto que debe siempre saciar la necesidad del hombre, frases tan usadas hoy en dia como “un hombre que no ha cambiado de bando a una lesbiana no es un verdadero hombre” no son simples chistes inofensivos: son expresiones del odio patriarcal que sexualiza, cosifica y violenta a las mujeres lesbianas.
Estas palabras no sólo deslegitima la orientación sexual, sino que esconden una lógica de poder que considera que una mujer existe únicamente en función del deseo masculino. Bajo ese pensamiento, amar a otra mujer se convierte en un “error” que debe ser corregido a través de la humillación o incluso la violencia sexual.
Los crímenes de odio hacia mujeres trans tampoco son hechos aislados: son feminicidios con nombre y apellido, empujados por un sistema que las deshumaniza al crecer. Para los hombres transfobicos, la violencia contra las mujeres trans es solamente una forma de demostrar dominación. No se trata solo de odio hacia la identidad trans, sino del deseo profundo de reafirmar que la feminidad, para ellos, es inferior.
Es su forma de "castigar" a quienes se atreven a ocupar el lugar social de la mujer desde una identidad que no les fue asignada al nacer. Es su forma de decir que ser mujer no solo es “menos”, sino que tampoco es “legítimo” si no es aprobado por ellos.
Es demostrar que la estructura patriarcal, una estructura conservadora no debe decidir sobre quién tiene derecho a ser reconocida, amada y protegida. Pero, cuando una mujer trans rompe esa norma, cuando se nombra, se expresa y se afirma como mujer, se convierte en una amenaza para el deseo del hombre patriarcal. Una amenaza que el patriarcado responde con violencia, con exclusión, con muerte. Una muerte como la de Sara Millerey, a la cual le quebraron todo su cuerpo como una forma de quebrar su dignidad, su humanidad, su derecho a vivir.
Por último, las mujeres bisexuales, vistas como un simple fetiche para el consumo de los hombres, como un experimento en el cual ellos toman el control y deciden en base a su satisfacción. Para muchos, ellas son la posibilidad de cumplir esa fantasía alimentada por una industria pornográfica que reduce la sexualidad a un espectáculo hecho para el ojo masculino y no es suficiente con eso si no que, a menudo es borrada en las conversaciones públicas, en los activismos, porque su orientación parece no ser “suficiente”, como si amar a más de un género la hiciera menos creíble, menos radical, menos mujer.
Pero esa violencia también mata, también aísla, también duele. También debe ser nombrada.
Por todo esto, por todas ellas, por todas nosotras: el feminismo debe ser interseccional o no será.


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