La Maternidad desde el Feminismo
- FemiBlogs FeminUN
- 27 nov 2025
- 5 min de lectura
Por: Angeline López
La imagen de una buena maternidad es un tema muy relevante hoy en día, en un mundo donde cada vez más mujeres no quieren o no desean ser madres y donde la crianza respetuosa ha tomado mayor importancia. La madre perfecta es aquella que logra resultados perfectos para el desarrollo de sus hijos y ser la proveedora del cuidado de la familia, de todo lo bueno y deseable para sus hijos. Por otro lado, los resultados negativos en el desarrollo de sus hijos, los trastornos psicológicos y los males de la sociedad son debidos a una mala maternidad y la madre es culpable de ello (Molina, 2006). Este pensamiento ha tenido gran impacto en la sociedad, al punto que la gran mayoría de madres se encuentran regidas por él. Sin embargo, esta es una concepción errónea, resultado de que vivimos en una sociedad que posee una imagen machista y poco realista de lo que es una buena maternidad.
Para empezar, las madres no pueden hablar de lo doloroso o difícil que puede ser la maternidad sin ser juzgadas. Esto debido a que, desde sus primeros años, se les enseña a las niñas que están hechas para engendrar vida, utilizando como argumento los sentimientos que se experimentan durante y después de la maternidad. También se les advierte de las desventajas propias de su sexualidad tales como: la menstruación, cólicos, enfermedades, entre otras; y de la carga de las tareas domésticas. Sin embargo, se les dice que todo esto vale la pena, porque “poseen el privilegio de poder traer hijos al mundo” (Giallorenzi, 2017). Esto se debe a que los preceptos sociales existentes, exaltan la maternidad como la realización máxima femenina y encuentran despreciable el que, para algunas mujeres, la maternidad sea también una experiencia dolorosa, en las que convergen condiciones físicas, psicológicas y emocionales que generan malestar e incomodidad (Sánchez Benítez, 2014). Sembrando así en las mujeres que, sin importar las penurias, poseen un “don” maravilloso y, por tanto, deberían de valorarlo y aprovecharlo, en lugar de quejarse de él. Y si por azares de la vida llegaran a hacerlo, serán gravemente juzgadas por la sociedad. En muchos casos, no solo por personas ajenas a su vida, sino también por las personas más cercanas a ellas, como su pareja o familia nuclear.
Además, generalmente las madres son percibidas como las principales responsables y culpables de las cosas que les pasan a sus hijos. Esto como resultado de los estereotipos sobre la maternidad, los cuales hacen recaer la responsabilidad del bienestar de los niños únicamente sobre la mujer (Lamas, 1994) y no sobre los padres en conjunto, como debería ser, puesto que ambos progenitores cuentan con las mismas facultades y obligaciones respecto al bienestar de sus hijos. De esta manera, si llegara a ocurrirle algo al infante, es su madre quien será señalada como una “mala madre” y cuestionada acerca de dónde se encontraba, qué estaba haciendo o qué tipo de cosas permite o no que su hijo haga, entre otros. Según Palomar (2004) Las “malas madres” son aquellas mujeres que no cumplen con los ideales de su rol social y, por eso, son estigmatizadas, penalizadas y señaladas de diversas formas dependiendo del grado de su incumplimiento. Son esas mujeres que van contra la naturaleza de desear ser madres y saber hacerlo “bien”, entendiendo por ello el querer, poder y saber hacerse responsables de sus hijos.
De nuevo se evidencia, cómo la sociedad le asigna la responsabilidad del bienestar de los niños a la madre, cargándola de una responsabilidad que no le concierne solo a ella, pero que acepta, pues es lo que se espera de ella y lo que se le ha enseñado debe hacer. Por último, una maternidad solo es buena si la madre dedica todo o la mayoría de su tiempo al cuidado de sus hijos. Esta visión puede evidenciarse no solo en la cotidianidad, sino que también es promovida por sectores, como la salud, cuya visión debería ser más amigable y consciente de la responsabilidad y realidad de las madres. Según Sánchez Benítez (2007) los arquetipos de sexo/género que son expresados en los discursos y prácticas del sector de la salud acerca del rol de madre tienen la intención de controlar a las mujeres a través de la culpa, promoviendo las prácticas de la “buena madre”, quien pospone sus necesidades y deseos ante el cuidado de sus hijos. Así mismo, este discurso propugna que esto es un deber de las madres, por tanto, deben cumplir con él, sin importar sus condiciones particulares, porque el deber de las mujeres es cumplir con los roles de ángeles del hogar, madres y cuidadoras por naturaleza (Pedroza, 2017) incluso si eso implica un riesgo para su salud física, mental o psicológica, porque “nadie es capaz de hacerlo cómo mamá” ¿Pero es realmente que nadie puede “hacerlo cómo mamá? O es quizás que la vara está tan alta e implica tanto esfuerzo que nos produce rechazo intentar cumplir con ella y nos limitamos a que sean únicamente las madres quienes cumplan con ella, porque “les toca”.
Para concluir, las madres no deben no quejarse de las dificultades o sacrificios que implica ser madre, sino hacerse responsables de las cosas negativas que les pasen a sus hijos, ya que el bienestar de estos es visto como su responsabilidad y, dedicar la mayor parte de su tiempo al cuidado de sus hijos. Si nos detenemos tan solo un minuto a analizar y cuestionar estos preceptos de cómo debe ser una buena madre, nos daremos cuenta que son poco realistas, altamente demandantes y agotadores. Sin embargo, son los mismos que como sociedad hemos venido predicando y exigiendo desde tiempos inmemorables, todo como consecuencia del sistema machista en el que hemos y continuamos viviendo, el cual sesga nuestra percepción de que es una buena madre y desmerita el enorme esfuerzo que mujeres y madres realizan día a día.
Referencias
Giallorenzi, M. L. (2017). Crítica feminista sobre la noción de la buena madre. Revista Reflexiones, 96(1), 87–95. doi: 10.15517/rr.v96i1.30634
Lamas, Marta (1994), “Maternidad: ¿qué proponer como feministas?” en Repensar y politizar la maternidad: un reto de fin de milenio, México, Grupo de Educación Popular con Mujeres.
Molina, M. (2006). Transformaciones Histórico Culturales del Concepto de Maternidad y sus Repercusiones en la Identidad de la Mujer. Psykhe (Santiago), 15(2), 93–103. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-22282006000200009
Palomar Verea, C. (2004). “Malas madres”: la construcción social de la maternidad. Debate Feminista, 30. https://doi.org/https://doi.org/10.22201/cieg.2594066xe.2004.30.1046
Pedroza Aguilera, K. J. (2017). Re-pensando la maternidad: una propuesta feminista desde una perspectiva psicoanalítica. Revista De Estudios De Antropología Sexual, 1(6), 46–62. Recuperado a partir de: https://revistas.inah.gob.mx/index.php/antropologiasexual/article/view/10840/11609
Sánchez Benítez, N. (2016). La experiencia de la maternidad en mujeres feministas. Nómadas, (44), 255–267. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121- 75502016000100015
Sánchez Benítez, N. (2014). La experiencia de la maternidad en mujeres feministas - el caso de la Casa de la Mujer. URI: http://hdl.handle.net/1992/12494


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