“La parte olvidada de la prostitución”
- FemiBlogs FeminUN
- 7 sept 2023
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Sep 14- Maria Alejandra Lora
¿La dignidad es sólo una línea estrecha que puede ser corrompida por una ocupación, en este caso la prostitución? ¿La prostitución es antónimo de dignidad? ¿Estar en contra de la explotación sexual es lo mismo que estar en contra de las trabajadoras sexuales? ¿Qué está permitido? ¿Qué empodera? ¿Regular tal prostitución brinda a quienes la practican la oportunidad de desarrollarla en condiciones dignas? ¿O el Estado garantiza la igualdad de condiciones para todos los ciudadanos, dándoles la capacidad de no caer en la bifurcación de “no alimentarse o prostituirse”?
Para dar algún tipo de solución a la prostitución, les ofrezco una oración tan concisa como cierta, de por si los interrogantes, afirmaciones y las mismas perspectivas relacionadas con la prostitución están tan enfocadas en si es digna o no, si es legal o no que se nos olvida que sólo hablamos desde el privilegio; y que siendo yo una mujer privilegiada, sabiendo que no he tenido que pasar directamente por las situaciones precarias y esclavizantes de la misma sociedad tan hipócrita como patriarcal, no considero que pueda exigir que no se legalice una actividad que para muchas y para muchos es la única salida que la vida les empuja; siguiendo la línea de ideas, no me refiero que con legalizarlo signifique que aumentarían los casos de prostitución en el país ya que lo legal en muchos casos no es el factor común de una comunidad regida por esta ley, sino que siendo esto una actividad legal regularía los aspectos que conllevan esta ocupación y brindarles a estas personas mayor seguridad y control equitativo del estado frente a dicha actividad.
Partiendo del hecho de tener conocimiento que el regulacionismo considera la prostitución como una libre elección de la mujer independientemente de su contexto, es 3 decir que las prostitutas desean ser prostitutas separando la prostitución de la trata; y que por otro lado, el abolicionismo plantea que a pesar de la mujer estar dando su consentimiento pues lo da a cambio de dinero, es decir si ella no recibiera ese dinero pues no tendría relaciones sexuales bajo esa denotación, entonces cuando esta esto o algo de por medio el consentimiento no es del todo libre. Defendiendo el hecho que es consecuencia de las circunstancias socioeconómicas y culturales, como la pobreza, la precariedad, la tendencia de pensativa en el cual recae las prostitutas a un objeto netamente sexual y de consumo que rodea y condiciona a las mujeres.

Desde tiempos inmemorables se les denota desde una mirada acusadora a las mujeres que ejercen esta práctica de fáciles, mujeres de la noche o carentes de dignidad; midiendo esta misma por la estrecha relación que guarda la prostitución con la ausencia de libertad y raciocinio ya que estas al verse empujadas por la necesidad toman este camino lleno de inseguridades y olvido del estado. Claro está que es muy leve el porcentaje de mujeres que ejercen la prostitución por placer corriendo con la suerte de poder elegir y no ser objeto de elección, pero que pasa con aquellas que lo hacen porque no están económicamente estable para decidir prostituirse; el hecho de poder solo acostarte por dinero puede sonar lucrativo, pero la realidad es que es una goma de esclavizarte y luego darte cuenta que al momento en el que decidiste ser parte de este, ya sea por x, y, z razón es muy difícil salir de esta situación; y te ves envuelta(o) en un sistema más opresor y patriarcal que el mismo estado que se ciega e ignora esta situación.
El alimentarse y tener un buen vivir debería ser un derecho inherente donde el estado fuese un ente regulador de aseguramiento de este futuro anhelado de muchas personas en su mayoría mujeres desamparadas por un gobierno que las señala por intentar 4 salir adelante por el único mecanismo donde su entorno las acoge; y aun así por años nos han llenado la cabeza con frases que nos hacen concluir que “ser prostituta es antónimo de dignidad” o que “el ocultar esta realidad hace que desaparezca” y que por ende, le prohibimos a aquellas y aquellos que ejercen esta ocupación, la posibilidad de cambiar su futuro añorando una verdadera libertad. Comprendo que no deberíamos de entrometernos en esta cuestión señalando y susurrando por lo bajo cosas ignorantes y al mismo tiempo realidades, porque en si es su cuerpo y cada uno hace lo que le plazca con este. ¿Pero realmente ellas lo hacen por placer? NO, la gran mayoría por no decir todas lo hacen por la mera necesidad. La observación de la prostitución es un segmento importante de la circunspección de la vida social actual. Aun así, se tiene como taboo, en muchos casos llegando en el mayor riesgo del abolicionismo cayendo al prohibicionismo.
Planteando que la prostitución es ilegal y que se debe cumplir, por tal motivo debe ser penado un ejemplo clave quien aplica esta teoría es la iglesia quien alude a que la Prostitución es moralmente incorrecta y por lo tanto se debe prohibir; siempre inculpando a la prostituta por labor y no al cliente; entonces el riesgo de caer en el prohibicionismo es eso, no van a perseguir al cliente sino a la prostituta y pues realmente sabemos que los hombres que buscan este tipo de servicios, pues son hombres que les gusta violar porque en muchísimas ocasiones frecuentan lugares donde saben que las mujeres son víctimas de trata y aun así asisten, es decir qué clase de persona, bajo nose que mentalidad le gustaría pues estar violando a una mujer. La diferencia con querer prohibir a la prostitución es que el abolicionismo carga la responsabilidad de la práctica en el cliente y el proxeneta, y en lugar de perseguir a las prostitutas.
Pretende que el Estado se encargue efectivamente de garantizar la diversidad de 5 ofertas laborales para costearse las necesidades básicas de cualquier persona para que la prostitución no sea la única salida, y a su vez que acompañe a quienes eligen el trabajo sexual como labor. Mientras que por el otro lado tenemos un riesgo del regulacionismo cayendo en el clasismo. Indicando que un número reducido de las mujeres sólo lo hacen por placer y libertad, estas no siendo impulsadas por su contexto patriarcal y económicamente inestable; haciendo denotar que las prostitutas ejercen esta actividad por mero antojo. De manera análoga se tiene conocimiento que ambas dirigen sus objetivos en la mera libertad de la mujer, liberándola de las ataduras esclavizantes que conllevan este ente. Una perspectiva interesante de la situación es la del feminismo radical, el cual elude a que se deben eliminar los problemas de la sociedad desde la raíz, entonces nos menciona que si se elimina el patriarcado como consecuencia se erradica la Prostitución. Esta ocupación es una cuestión de género, teniendo en cuenta que son las mujeres y transexuales mujeres en un 97%, las personas en situación de prostitución, frente a un 3% de hombres. En cuanto a las personas que demandan servicios de prostitución, el 99% son hombres, incluida la demanda de prostitución masculina. Por tanto, el sujeto prostituido es principalmente mujer, y el sujeto que demanda prostitución es mayoritariamente hombre. No yéndonos tan lejos, El 79,5 por ciento de las mujeres que ejercen la prostitución en Bogotá dicen que están en ese oficio por su situación económica. Es la razón más común que les dan a los funcionarios que las abordan para conocer su situación. Y hablo de mujeres porque ellas representan el 95 por ciento de la población que acude a esta actividad para conseguir ingresos. De ellas, el 88,2 por ciento tienen entre 18 y 45 años, la franja de edad en la que están en la vida productiva. Estos datos muestran hasta qué punto la prostitución se practica en contextos de vulnerabilidad, exclusión social y explotación, con 6 un elemento de aceptación social y cultural que dificulta el abordaje de los abusos a los derechos humanos.
Así que si, la Prostitución, es un claro atentado a la dignidad humana, a la integridad física, psicológica y sexual, estando considerada la esclavitud del siglo XXI. Es por tanto la forma de violencia sexual más invisible que se ejerce contra las mujeres. Pero no quiere decir que las mujeres por ejercer esta ocupación, y que por ese atentado a su dignidad significa que son carentes de esta. Otro hecho es que, una de las sentencias más recientes de la Corte Constitucional sobre prostitución en Colombia fue la sentencia T-594 de 2016, que confirmó los derechos básicos de las trabajadoras sexuales a la libertad de circulación, la libertad personal y la libertad sexual. Discrimina sus actividades. Se reiteró que la prostitución no es un delito y los servicios sexuales no pueden equipararse a la compra y venta de cosas. A su vez, el fallo dispuso que la política de renovación de espacios públicos en Bogotá no podía restringir el movimiento de mujeres. Este fue el resultado de defender a Esperanza y April, dos prostitutas que fueron abusadas física y verbalmente por la policía en enero de 2016. Apoyo al abolicionismo, ya que este tipo de empleo se rigen únicamente de consumo de las mujeres en su mayoría por parte de los hombres y que a pesar que una mujer se sienta empoderada y sea su elección, sigue siendo consumida; sin embargo, teniendo en cuenta nuestro contexto social es más factible regular la prostitución y apoyar el regulacionismo ya que es un trabajo tan inmerso en lo que vivimos, visualizando que este no se va a poder erradicar y que al menos si se regula y son abrazadas por una reglamentación las trabajadoras sexuales podrían tener mejores condiciones de vida. 7 Cabe señalar que cualquiera que sea la conclusión que se pueda extraer, tanto las posiciones abolicionistas como las administrativas coinciden en un punto principal del debate, a saber, la ausencia del Estado.

Aunque las dos situaciones la obligan a asumir roles diferentes para hacer frente a la devastación que sufre la prostitución, hay un punto de encuentro similar. El debate para legalizar esta práctica tiene dos direcciones principales de opinión, abolición y regulación. Teóricamente son opuestas, pero al encarnar el dilema, la sociedad debe entender que estas dos posiciones no son opuestas, sino complementarias, porque sin ajustar el estatuto de la prostitución, nunca será posible decidir sobre la prostitución libre y libremente como profesión. En pocas palabras, para abordar la prostitución de manera integral, teniendo en cuenta la obligación de las autoridades y poderes públicos de proteger a los grupos más vulnerables y a todas aquellas personas que sufren violencia en el mundo.
Estos entes institucionalizados, deben velar por cubrir la necesidad de garantizar la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, para tener los comienzos de las soluciones a este fenómeno; y no sólo quedarnos en lo legal o no sino regular esta situación de manera eficaz.


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