Lo que escribo hoy
- FemiBlogs FeminUN
- 11 mar 2025
- 4 min de lectura
Por: Angeline López
Hace un año escribía acerca del inmenso amor que siento hacia las mujeres, acerca de cómo me han salvado la vida en más de una ocasión, acerca de su apoyo incondicional y lo orgullosa que estoy de ser mujer...
Hoy escribo acerca de la indignación que me genera la situación que están viviendo las mujeres en Estados Unidos. ¡Las están borrando de la historia! Les arrebatan sus logros, años de esfuerzo y dedicación que quedarán en el olvido si no hacemos nada. Estamos hablando de mujeres que han dedicado su vida entera a su trabajo, mujeres que decidieron que no importaba estar en un entorno dominado por hombres si eso les permitía cumplir sus metas y que abrieron el camino para otras tantas que compartían su mismo interés, esa pasión ferviente. Son científicas que se han quemado las pestañas para llegar a donde están. Son soldados que no han parado de entrenar, fieles a su convicción y deseo de servirle a su país. Son profesionales que no merecen ese trato y que han hecho tanto como para ser borradas en un instante, como si nunca hubieran existido, como si no se hubieran esforzado para llegar donde están...
Hoy escribo acerca de la indignación que me genera el debate de si es importante o no hablar de la violencia que sufren las mujeres en Gaza o en el Congo, acerca de si existe o no dicha violencia en su contra. ¿Es que acaso no lo ven? ¿Es que acaso les parece poco? Tener que huir de tu hogar, estar a la intemperie sin comida o agua suficiente con la preocupación constante de que algo te pueda pasar. ¿Y qué será de mis hijos? ¿Y si no soy yo quien muere, sino ellos? Sin una atención médica adecuada, sin suplementos de higiene básicos, sin toallas higiénicas, tampones o jabón. ¿Y si en su lugar tratan de llevarme para saber Dios qué? ¿Y se las llevan a ellas? Debo esconderme, debo enseñarles a ellas y, si es necesario, preferiré mil veces ser yo a que dañen a aquellos que más quiero.
Hoy escribo desde la rabia y el descontento que me genera la situación para las mujeres en mi país. Puedo dar tantos ejemplos que me repugna: Yuliana Samboni, Apartadó - Antioquía, El Salado - Bolívar, Rosa Elvira Cely, Bojayá - Chocó, Valentina Trespalacios, Mayerli López y Mapiripán - Meta, son algunos de ellos. Casos en donde el Estado falló protegiéndonos de paramilitares y guerrillas, casos en donde el Estado fue el agresor porque los militares hacen parte de él y abusaron de su poder. Pero aquí seguimos, con informes de la Comisión de Paz, otro de violencia sexual en el conflicto armado que lleva por nombre "La guerra inscrita en el cuerpo" y las lágrimas y reclamos de miles que con justa razón alegan que no solo les hemos fallado, sino que los estamos olvidando.
Ahora, sé que quizás dichos casos pueden verse demasiado lejanos, así que hablemos de situaciones recientes. Hablemos, por ejemplo, de cómo solo para el 18 de enero ya llevábamos 11 feminicidios ¡o mejor! Hablemos de que ya en dos meses llevamos 40 y, lamentablemente, la cuenta no cesa. Lo más probable es que esas cifras se disparen en el mes de la mujer y el de la madre tal y como sucede cada año, tal y como sabemos que pasará, pero aun así nunca logramos siquiera mantenerlas a raya, porque no es importante, no es tan relevante. Tanto es así que nos alegramos cuando se mantiene, porque al menos no aumentó, y el disminuir sería pedir mucho, sería como dicen muchos "avaricia" de nuestra parte.
Sé que puede seguir pareciendo un poco lejano para algunos, "son solo cifras" pueden fácilmente decir. Entonces hablemos de cómo en Barranquilla y su área metropolitana la violencia intrafamiliar aumenta cada vez que a nuestro equipo le va mal y, desde temprano, oímos las típicas "bromitas" de: Hoy en la casa de mis vecinos o hay palera o conciben un nuevo hijo. Como si fuera asunto de risa, uno absurdo, normal, nada excepcional del cual se puede bromear con total libertad. Como si no habláramos de la vida y el bienestar de una familia, porque la realidad es que en muchos casos no solo la esposa recibirá esa "palera".
Aclaro y reafirmo mi amor por las mujeres y la inmensa labor que han llevado a cabo a través de la historia, la influencia que han tenido en mi historia. Es por esto que me indigna, me repugna y me hace enojar las injusticias que estamos viviendo hoy, pero si algo puedo decir es que no nos vamos a quedar calladas, no permitiremos que borren ni minimicen nuestros logros y luchas. No deberíamos tener que luchar para evitar que nos quiten algo que con tanto esfuerzo hemos logrado. ¿Cuándo se ha escuchado que es necesario retroceder en materia de derechos humanos? ¿Qué es necesario quitarnos porque supuestamente hemos recibido mucho más de lo adecuado?
No nos vamos a rendir, ni dejaremos de luchar porque la equidad es un tema fundamental y debe ser universal.


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