Satanización de lo divino
- FemiBlogs FeminUN
- 26 oct 2024
- 2 min de lectura
Por:María A. Lora
Cada octubre, la humanidad saca de sus cajones atuendos tan inquietantes como espeluznantes para el ojo infantil. El niño o niña, frente al deslumbrante festejo que es Halloween, queda fascinado o asustado por las historias que lo rodean. A medida que se adentra en este “mundo” durante el mes, puede llegar a creer en cada uno de los relatos o mitos que sus iguales o mayores comentan. Por ejemplo, si una niña desea disfrazarse de bruja, su madre podría negarle ese anhelo porque, culturalmente, las brujas son vistas como “malas”. Esto me lleva a pensar que, detrás del uso creativo de disfraces, hay más que una simple tela cuando se representa a una bruja.
Esto me plantea las siguientes preguntas: ¿Por qué se satanizó a este grupo de mujeres y cuál era el objetivo de esa postura? ¿Es posible que satanizar a las mujeres haya sido una estrategia para vender Halloween a las futuras generaciones? Para responder estas inquietudes, debemos remontarnos al origen del término "bruja". Nos trasladamos al siglo XII, donde aparece el primer documento que menciona esta palabra. Aunque es un término polisémico, la historiadora, escritora y filósofa María Lara afirma que etimológicamente significa "mujer sabia". Considerando el contexto patriarcal y misógino en el que las mujeres han tenido que desenvolverse a lo largo de la historia, el hecho de tener conocimientos medicinales o sobre plantas pudo llevar a la sociedad de la época, e incluso más adelante, en el siglo XVII, a satanizarlas catalogándolas como "brujas".
Entonces, ¿qué papel jugaban las mujeres en la sociedad del siglo XVIII? En ese contexto, debían mantener una posición subordinada. Su acceso a la educación y a la propiedad era limitado, lo que les dejaba pocas oportunidades de participar en la vida pública. Este entorno empujaba a algunas mujeres a practicar la medicina herbácea, y, en ocasiones, a manipular dosis para crear venenos con el fin de obtener mayor poder económico. Esto las hacía especialmente vulnerables a las acusaciones de brujería.
Un dato interesante es que, dado su limitado acceso a la lectura, era más difícil para las mujeres abarcar la literatura o los manuscritos de la época, que estaban dominados por hombres. Esta situación impulsó la transmisión de conocimientos de generación en generación, de madre a hija, lo que le otorgaba un toque especial a este saber tradicional. Se creía que las mujeres, por ser supuestamente "débiles", eran más propensas a pactar con el demonio. Así, el término "bruja" estaba íntimamente ligado a prejuicios de género y se usaba para silenciar a las mujeres que amenazaban el poder patriarcal.
Por último, si estás buscando un disfraz que no solo sea un pedazo de tela, sino que represente a una mujer sabia y poderosa, disfrazarte de bruja es una excelente opción.


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