Desentrañando 'Feminist Contentions': Un acercamiento deconstruido desde un sujeto masculino
- FemiBlogs FeminUN
- 11 may 2024
- 3 min de lectura
Por: José Cardona
Repensar sobre el Feminismo, sobre todo en épocas postmodernas, al yugo de ser sujeto masculino, y plagado de una descendencia histórica supresora y obliterante, resulta ser uno de los tantos actos imposibilitados de los que escribir. A pesar de ello, trato en el siguiente escrito de pensar y aportar al dialogo tendido sobre el Feminismo, algunas ideas mínimas que pueden resultar nutritivas e interesantes para el debate.
Citando parte de los presupuestos de Seyla Benhabib, en su introducción sobre Feminism and Postmodernism, quisiera retomar, para lo que, en términos de la ola de la Filosofía de la Liberación, sería el giro epistemológico a modo de descolonizar y deconstruir, en tanto a que se replantea las formas de pensar, entender y comprender la posición del sujeto, en este caso femenino, y reedificar bajo la consciencia histórica, política, social y cultural de la misma. Lo anterior nos ubica en el contexto de la interacción y el intercambio de polos propositivos de: Death of Man: Man as artifact, Death of History: Otherness and difference, Demystification in metaphysics: Man as subject of reason. Bajo esas tres categorías introductorias quisiera desarrollar la conversación en torno a lo que mi posición de sujeto masculino intenta pensar.
Respecto a lo primero, permítaseme abordar la idea del individuo o del sujeto male (poseedor innato) de unas series de temporalidades y espacialidades que lo mantienen en la continua y perpetua línea de la dominación y de la opresión. Resulta pues, dado a lo que comenta Benhabib, y muy interesante es, que precisamente en la postmodernidad, a modo de reversión se constituye o se entiende al sujeto como un artefacto lingüístico y temporal específico de su momento. Lo dicho se traduce como entender que la realidad es limitante a su propio contexto, y que precisamente en ese sentido el hombre como miembro de la institución resulta cabalmente circunscrito, que de otras maneras lo anterior seria justificado por la obsesión moderna. La condicion descrita lo sujeta a ser, en palabras de Benhabib: El hombre es un artefacto social, histórico y lingüístico, no un ser noumenal o trascendental. Asi queda al tanto su segunda condición, lo de no ser, y ello implica en teoría feminista una cierta negatividad que deconstruye al sujeto male y su value of unity, homogeneity, and totality. Sin dejar a un lado su atadura a la significación lingüística de cada momento histórico.
La pieza introductoria de la “unity and homogeneity”, me da paso para situar el segundo espectro propositivo que sitúa Benhabib, y es precisamente lo histórico. El declive de lo histórico y su fragmentada historicidad paria. De los otros y diferentes que no son participes de la historia, y que son supeditados a orden y sentido de unos tantos privilegiados que repugnan la heterogeneity y la otherness como resultado de un contexto que pudo haber aportado realidades y dimensiones que interactuaban con imaginarios de riqueza y de comprensión sobre lo racional (idea pura y sacra del solo sujeto) política, social y culturalmente mas ricos. Esto me permite ubicar de manera breve la contextualización y las implicaciones que toma la bandera Feminista con los tipos de Feminismos y quien o a quienes representan el Feminismo, ya sea desde la negritud que danza, o de la blancura que “piensa”.
La razón en esencia, como objeto poseído, se asemeja al concepto freudiano de que la sexualidad es masculina, y todo aquello que no es natural a esa sexualidad es objeto sexual, precisamente he allí cuando se consagra, nuevamente, la objetivación de la feminidad, a ello también se le puede añadir aquello de que “el libido es naturalmente masculino” o que el efecto Edipo es masculino en esencia, pero poseedor, dominante y “seductor”. Todo esto juego a la par de uno de los tantos constructos que materializa a modo de estructura unas formas irregulares y desiguales de exclusión y segregación hacia el sujeto como femenino; en el que trascienden historias, narrativas, significados, culturas, tradiciones, roles y seres.
Quisiera, para dar cierre a mis reflexiones sobre la mera “punta del iceberg” en el que me encuentro pensando, invitar a las formas de desestructuración epistemológica y ontológica, precisamente para pensar, dudar, cuestionar e intentar el pasaje sobre la consideración que abarca consigo el Feminismo.


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